
¡Qué buena está la última película de Batman!
En algún librito cursi leí algo así como “extraño a alguien que jamás conocí”. En ese momento me produjo arcadas, pero ahora entiendo. Yo siento nostalgia por una época que nunca viví. Un momento en el que las publicidades funcionaban así: pintoresca ilustración de una botella + texto que dice “Ginebra Llave, la mejor”. Hoy están todas llenas de supuestos guiños y gestos cómplices. Me hacen mal. ¿De verdad les parece gracioso lo de la nueva regla ortográfica de Kangoo? ¿Por qué todos los locutores ponen esa voz de “amigo canchero”? Y finalmente, los adjetivos “fresco” y “cómodo” no funcionan bien cuando los aplicamos a “ojos”. “Son las siete de la tarde y mis ojos siguen frescos y cómodos como…”. ¿Qué? Para las Menthoplus, vaya y pase, pero los ojos frescos… es demasiado.
Me gustaría saber si los taxistas se vuelven locos a medida que pasan los años o si las empresas de radio taxi sólo contratan a personas dementes. En los 13 años que llevo viviendo en esta ciudad, jamás viajé con uno cuerdo. Casi siempre me bajo asustada o incómoda, prometiéndome nunca más subir a un taxi. Durante el último viaje, el señor me explicó que para no pagar los $ 7 que le cobraba un supermercado por estacionar su auto, gastó $ 50 pesos en jabones; "yo los $ 7 pesos no se los regalo, más vale compro algo útil y estaciono 'gratis'". Mientras me contaba esto, lleno de orgullo, se limpiaba las manos compulsivamente con un trapito húmedo y se acomodaba una impecable cola de caballo. Lo más pertubador: el señor era igualito a Willie Nelson. Hubiese estado más tranquila con Kenny Rogers.

