
Tiene nombre de hierba, va bien con manzanilla y un poquito de carqueja. Pocas cosas más lindas que verla reír, toda su cara abierta en una carcajada amplia y generosa. Es ella una invitación, esa puerta siempre abierta, una ventana entornada por si quisiera volver. Sueña que vuelvo y al mismo tiempo reza en canciones para seguir viéndome feliz y a lo lejos. Nos separan gustos musicales, no creemos ni votamos a la misma gente. Nos acerca cualquier mate con cascaritas de naranja. Toda cosa en sus manos se convierte en manjar; su casa es el reino de Nunca Jamás, el lugar donde todo parece posible, de donde vuelvo poderosa y querida.
