jueves, 1 de diciembre de 2011

Finalmente lo entendí. La clave está en animarse. Meterse en eso que te apasiona, aunque no se trate de tu territorio. Aunque no pegues una y te sientas constantemente minusválida. Mi maestra de danza tiene una frase muy genial (toda ella es genial): "Hasta que sale bien, sale mal". Y tiene tanta razón. Con ella a aprendí a insistir, aunque no me guste lo que veo en el proceso. Este año entendí que la felicidad está dentro de uno mismo. No hacía más que azotarme con eso de buscarla siempre afuera. Para mí el camino fue el ballet, ¿para vos cuál es?

1 comentario:

pausa dijo...

Yo me animo, yo me animo. Pero todavía no se a qué.