miércoles, 18 de febrero de 2009

Shock!

Lo más aterrador del desempleo no es la imposibilidad de conseguir sustento. Para mí, es todo este tiempo conmigo misma. Espeluznante, hacía tanto ya. Y ahorita, sin distracciones laborales, cargo con las 24 horas del día como una piedra. Todo eso que una evita pensar mientras responde un mail, o se prepara un café en la oficina, está ahora en mi casa. En la yerba con naranja que le pongo al mate, en la manguera que se zafa de la canilla mientras riego las plantas, en cada uno de los maullidos de mi gato pidiendo comida, en las películas que alquilo para luego ver con la culpa que genera el tiempo libre. Todo eso y mucho más está ahora en mi cabeza. ¡Oh, dios! Soy un cliché (nuevamente), soy un sashimi para mi psicoanalista. No hay a dónde escapar. Espero sacar algo bueno. En algún momento fui optmista, ¿no?

2 comentarios:

clarita dijo...

uh!!! espero que pase pronto!

Personas en la sala dijo...

Ya pasó, jejej.