viernes, 28 de agosto de 2009

Detalle de sueño recurrente


Sueño a veces que vivo en una casita al costado de la ruta cerca de Gualeguay y hasta tengo un marido, un perro y un caballo que no sé montar. Y en esa vida, que no es la mía, reparto semillas en un pedacito de tierra y al día siguiente cosecho tomates, millones de hojas verdes; jazmines y violetas que pongo en un florero de cristal muy antiguo sobre una mesa rusticona que no es de algarrobo porque lo detesto tanto que ni me atrevo a soñar con él. A la tarde saco una silla a la galería y leo cuentos de Silvina Ocampo, cierro los ojos un segundo y los aprieto bien fuerte con la esperanza de ver por fin esa noche algún fantasma. Siempre creí que el campo era donde estaban todos los fantasmas, más vivos ellos que nosotros, todos apiñados en la ciudad. Sé amasar pan casero y cuando llueve hago buñuelos de manzana en vez de tortas fritas porque a mi marido le caen mal. Él se parece a un gaucho de estampita, medio curtido por el sol, tiene bigotes y todo el disfraz, pero escucha The Magnetic Fields, usa crema para las manos y relee Ana Karenina todas las noches. Un día se va y no vuelve, supongo yo que con una chica pechugona que pasa siempre en bicicleta y lo mira con estúpido embeleso. Es una suerte que marido imaginario me haya dejado a Tolstoi y la crema para las manos.

la foto que ilustra es de Esteban Pastorino,

4 comentarios:

madamelulu dijo...

personas que sueño contado tan bellamente

Anónimo dijo...

Personas, la vida es sueño. . . .y los sueños, sueños son.
Pero te fuiste de La Paz?

Personas en la sala dijo...

Madame, muchas gracias!
Anónimo, de La Paz solo me quedan las ganas de estar en el río.

clara dijo...

Me encantó.