miércoles, 14 de julio de 2010

A ver si nos entendemos


¿No es muy loco que todavía se confundan derechos civiles con mandatos divinos? Si ahora, a los 32 años, sus argumentos me causan risa y siento por los embanderados de la "familia natural" un poco de pena, a los 13 cuando estudiaba en un colegio católico se me hacía más difícil. Nunca pude conciliar el mensaje cristiano de amar al prójimo con toda la batería de mensajes discriminatorios que se filtraban en la currícula escolar. Tuve la suerte de conocer algunas monjas que estimulaban el pensamiento crítico y se prestaban a discutir con nosotras cosas tan fundamentales para la educación de señoritas como son la abstinencia, el matrimonio (la solución para aquellas débiles que flaquearon ante los mandatos de la carne), el rechazo absoluto a cualquier método anticonceptivo o protección sexual y un mucho más estruendoso No al aborto, que generalmente era reforzado con videos snuff que nada tenían que hacer en un colegio secundario.
Pude escuchar los testimonios de algunas de las muchísimas (lamentablemente) personas que asistieron ayer a la marcha en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo y honestamente me dejó helada el nivel de odio e ignorancia. Si bien es cierto que deseo profundamente que los miles de niños y niñas que asisten a colegios católicos no sean educados desde el miedo, también sé que lo que se vota hoy en el Senado nada tiene que ver con la tan mellada "tolerancia", ni con amar al prójimo. No hay nada que tolerar. Se trata de los derechos fundamentales de cualquier ciudadano. Ciudadanos que ya formaron familias, que hace tiempo se quieren, se eligen, conviven, se separan. El amor y la vida misma, bah. A amenazar con el infierno y la condena eterna a otra parte, por favor.

2 comentarios:

Marie dijo...

pero no entienden
ayer vi uno que decía:
-me parece bien que arreglen sus temas económicos, de herencia, pero con la familia no, !con la familia no se metan!

¿con qué familia?
ay, señor, hay tantas familias posibles

pausa dijo...

Amar al prójimo: siempre y cuando no sea muy distinto al estereotipo de prójimo aceptado.
Puede ser borracho, golpeador, maltratador, pedófilo, violador, asesino pero por favor, que el nene o la nena no te salgan "torciditos"
Y así estamos... parecen Bush invadiendo oriente en nombre de dios y la paz mundial