lunes, 9 de marzo de 2009

Es gente que no está bien, claramente

Llegaba tarde a una reunión por un posible trabajo y llovía. Así que decidí darme el gusto y recorrer las 30 cuadras que separaban su casa del lugar de la reunión en taxi. Antes de subir sentí, como siempre, esos nervios inexplicables y algo del temor que me generan los taximetreros de esta ciudad. Una vez más estaba en lo cierto. El señor me miraba por el retrovisor, se mordía los labios; me volvía a mirar. ¡Zas!, me dije, otro con ganas de contarme toda su vida. Pero había algo en su mirada, algo de orgullo. Definitivamente no era un drama lo que este hombre se moría por contar. Finalmente se decidió y señalando un chico de la Guardia Urbana, me dijo: Hace un par de semanas uno de éstos me hizo una multa sin fundamentos. No sabía que podían hacer multas, le respondí mirando hacia la calle, para que le quedara claro que no tenía intenciones de charlar. Decidió contármelo, de todas maneras. Resulta que en el tribunal de faltas le había pedido al chico este que le devolviera la plata que había perdido los días que estuvo sin trabajar por el tema este de la multa. El pibe se negó y el taxista le juró venganza. Hasta ahí nada del otro mundo. En ese momento frenó, se dio vuelta y con una sonrisa de oreja a oreja me dijo: Hoy lo encontré. Aparentemente le pegó tres trompadas y mientras lo separaban le dijo: Cada vez que te vea te la pongo, me vas a tener que pagar o me matás, es la única forma. De más está decir que le pagué con el cambio justo, con monedas de cinco centavos incluidas.

3 comentarios:

clarita dijo...

qué miedo!!!
hace poco me tocó una depiladora con speech de taxista, un bajón...

c h i n a dijo...

que miedo. mucho mas miedo debe tener ese chico. que feo que te persiga un taxista desquisiado. en particular, los detesto.
lindo blog.

Personas en la sala dijo...

Nooooo, qué combineta! A mí me torran las que son evangelistas del depilado total y se ponen a recitarte todos sus beneficios mientras agitan el palito con cera con gesto amenazante, tremendo.
China, muchas gracias. Jamás me tocó uno que no me hiciera temer por mi integridad física durante todo el viaje, raro.