jueves, 18 de septiembre de 2008

Mi cliché


Es sabido que las chicas solteras debemos tener algo que nos identifique, pues somos altamente peligrosas. El gato siempre funciona. Sobre todo una preciosura como este. Escuché a muchas decir que su miedo más grande era terminar viviendo sola con muchos gatos. Curioso, el infierno de algunas es la felicidad de otras. Quiero aclarar que no lo trato de “hijo”, no le pongo ropita, tampoco creo escuchar la palabra “mamá” disfrazada en un maullido. Está bien, yo también tengo mis prejuicios y me atrevo a decir que las personas que no quieren a los animales no son de fiar. Y así estamos, todos llenos de etiquetas.







11 comentarios:

Anónimo dijo...

mish, mish, mish... te faltó decir que tu gran onda con los gatos es porque vos sos una de ellos, con gran pedigree y todo eso...

Marie dijo...

pero mirá vos que lindo blog
hasta me da verguenza comentar
y encima estoy sin dieresis

Cande dijo...

Anónimo, toda esta animosidad porque yo me puedo comprar los tacos que no vienen en tu número!, jajaja.
Marie,chas gracias, qué hacés sin diéresis!!!!?

viquina dijo...

etiqueta: las personas que quieren más a los animales que a la gente tampoco son de fiar.

Cande dijo...

Viquina, tenés tanta razón, ni muy muy, ni tan tan.

Libreta de flores dijo...

qué belleza felina. pensar que antes no me gustaban los gatos, me lo había inculcado mi mamá. ahora los quiero.

Diego dijo...

Sí, también tuve una gata: la Misha. Voy a tener que poner fotos...

viquina dijo...

yo tuve un gato, Wantan. Neurotico. Esta medicado en una clinica.

Mercadito de barrio dijo...

insisto, no tiene parentesco alguno pero es igual a gatiya.

Alma Larroca dijo...

me gano el odio de alguien si digo que prefiero el papel glacé metalizado o un cachafaz antes que un gato?
me encantan todos tus textos.

Cande dijo...

Libreta, cuánto me alegra que hayas recapacitado.
Diego, Misha se merece un poquito de show off.
Viquina, qué pena por Wantan, te dejan visitarlo, por lo menos?
Mercadito, qué linda es gatiya, me acuerdo que era la única que no quería regalar y la primera que se fue, snif.
Alma, por favor, el papel glacé es magnífico y el cachafaz, alucinógeno, se entiende.