domingo, 21 de junio de 2009

Julio G.

Siempre quise tener su nariz. La mía se le acerca, pero la suya tiene algo especial, es una nariz distinguida. También quise sus ojos, rasgados, de un cálido color almendra, no, mejor, avellana. Me gustaría un poco de su perseverancia, su risa contagiosa; su fiel y constante relación con el deporte; las ganas imparables, sobrehumanas, de aprender cosas nuevas; su corazón generoso. También tiene una voz hermosa, tranquila y vibrante al mismo tiempo. Siempre pensé que los “días de” eran mamarrachos marketineros para vender máquinas de afeitar y Old Spice; pero me gustaría aprovechar éste para hacer público mi amor por este señor. Feliz día, Julio.

5 comentarios:

madamelulu dijo...

que linda declaración de amor!

Anónimo dijo...

Qusiera volver a ese campamento o casi campamento y si . . . . dudar es detenerse y ya sabemos que nos pasa si no leemos nos detenemos y. . . .

Personas en la sala dijo...

Madame, hay que aprovechar cualquier ocasión.
pa, volver al campamento se complica, pero tirarme una provoleta a la parrilla la próxima vez que vaya estaría bien.

Anónimo dijo...

ok, nada más?

Personas en la sala dijo...

Emmmm,bueno una pechuga de poio estaría bien. Y que convenzas a Marcela de que me regale (o me entregue en comodato) el bordado de Cory.