miércoles, 2 de septiembre de 2009

Sábado



Podría afirmarse que los cementerios son deprimentes. Permítanme disentir. El Cementerio de la Chacarita, en este caso, es un muy buen paseo para un sábado por la tarde. Es un parque inmenso y arbolado con muy buena luz alrededor de las seis de la tarde. Es como pasear por Plaza Francia, pero con la seguridad de no encontrarse jamás con bailarines de capoeira, ni artesanos tocando la flauta. Todo es silencio y mucha paz. Algo de la famosa “paz eterna”, supongo yo. Otro hallazgo son las inscripciones de las lápidas, mis preferidas: aquellas poco solemnes que juegan con chistes privados con el muerto en cuestión o las que casi le quitan importancia al trámite de morirse y lo asumen cual egipcio con frases del estilo “Silencio, el Nono duerme”. Le agregan encanto los vendedores de flores de la entrada, que ofrecen sus ramos con una cara de compunción tan ensayada como eficaz. El hit: el clavel (la única flor que no me gusta). La escultura funeraria merece un capítulo aparte.



7 comentarios:

Daniel dijo...

Algo de cierto hay, pero hay también otra cosa.

Pasear por el cementerio puede ser tomado como una exploración anticipada, como cuando uno busca por internet el lugar al que va a ir de vacaciones; pero también tiene algo que no cierra:

Uno bien puede ir a pasear a la panadería y deleitarse con la decoración de las tortas o el brillo del almíbar de las medialunas, igual que puede ir al teatro a ver la decoración, o cómo se viste la gente; pero a mi me genera la sensación de ser intruso.
Creo.

chivilboy dijo...

La muerte es como una vacacion,con una gran ventaja,al otro dia no hay que ir a trabajar.

madamelulu dijo...

antes disfrutaba de esos paseos, cuando la visita obligatoria empezó a ser frecuente cambié el placer por la angustia.

Anónimo dijo...

. . . tu que ciego en el placer cierras del alma los ojos. . . . .ven a este sitio a aprender del hombre la duración, que en esta triste mansión de desengaño y consejo, cada sepulcro es espejo y cada epitafio lección. . .

Y es así no más. Yo entraba caminando por Warnes y salía por Colegiales.

Mercadito de barrio dijo...

me gustan tus fotos!

Personas en la sala dijo...

Es cierto que escondía la cámara cuando pasaba gente porque sentía que les faltaba el respeto con mi compostura de turista. Uno de mis abuelos está enterrado ahí, pero me lo imagino en cualquier otra parte, el cementerio me parece un buen lugar de anclaje para ese momento en que las personas quieren conectar con los que extrañan. La persona que más extraño es mi abuela y cuando quiero conectar con ella pienso en el río. Qué se yo, es diferente para todo el mundo. Mercadito, gracias! Después me pasás data de tu flamante curso y salimos a sacar fotos juntas.

Personas en la sala dijo...

Ah, me olvidaba, chivilboy, basta de escaparle al laburo, viejo, jiji. Me parece un poco dramático morir para hacer fiaca.